Un día en el taller:
cómo se monta un Carlit.

Del cuadro desnudo a la báscula marcando 7,58 kg: el recorrido de un Carlit por el taller de Taradell, contado por las manos que lo montan.

Detalle de las bielas Ultegra Di2 de un Carlit recién montado en el taller PYRMON
Ultegra Di2 y la frase de la casa: los últimos pasos del montaje.

Cada Carlit empieza igual: una caja con un cuadro desnudo y una lista de piezas que ocupa media pared. Y acaba igual: una báscula que marca 7,58 kg y una bici que sale por la puerta de Taradell hacia casa de alguien. En medio hay un día largo de taller, y unas semanas de cola, porque aquí no hay stock: cada Carlit se monta por pedido. Este artículo es ese día, explicado por dentro.

Primero, el cuadro desnudo

Antes de montar nada, el cuadro RO-A de carbono pasa inspección: revisión visual de cada tubo, roscas y alojamientos limpios, y comprobación de que el peso y la alineación son los que deben ser. Es el trabajo menos fotogénico del día y el más importante, porque todo lo que viene después se sostiene aquí. Si un cuadro no convence, no se monta.

Lo que no se ve: cableado y transmisión

Con el cuadro aprobado, toca pasar fundas y cables por dentro de los tubos, el trabajo que nadie verá nunca pero que decide si una bici hace ruidos dentro de dos años. Después llega el Ultegra Di2: montar desviador, cambio y manetas es la parte rápida; emparejar los componentes, actualizar el firmware y afinar el cambio clic a clic hasta que la cadena pasa limpia por todos los piñones es la parte que pide paciencia. La cadena se corta a la medida exacta de cada talla de cuadro.

Ruedas, frenos y pares de apriete

Las ruedas CIM de 45 mm se comprueban de tensión y centrado antes de vestirlas con los Vittoria Rubino de 28. Los frenos se purgan y los discos de 160 mm se centran hasta que la rueda gira sin rozar. Y a partir de ahí, cada tornillo del montaje se aprieta con llave dinamométrica al par que toca: en una bici de carbono, apretar a ojo no es una opción.

Los últimos toques

El final del día es la parte que se ve: el sillín impreso en 3D, la cinta de manillar y la frase grabada en la vaina, rules are made to be broken. Y antes de embalar, la verificación final: cambio bajo carga, frenada, peso en la báscula y una checklist que se repasa entera. Si algo no convence, la bici no sale.

Por qué tarda entre cuatro y ocho semanas

Porque somos dos personas y no hacemos stock. Cada bici se monta cuando llega el pedido, con la talla y la configuración de quien la ha pedido, y la cola se respeta por orden. A cambio, la garantía de 5 años es fácil de dar: sabemos exactamente cómo se ha montado cada bici, porque la hemos montado nosotros.

Si quieres ver este proceso en directo, ven al taller de Taradell, a una hora de Barcelona. Y si quieres saber por qué esta bici se llama Carlit, lo explicamos en el porqué de los nombres.


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