El nombre de la marca une nuestras dos almas: PYRenees, los Pirineos que nos inspiran y nos hacen nacer, y MONtseny, el territorio donde trabajamos y fabricamos. Dos cordilleras, una marca: PYRMON.
En los años 80, en un pequeño pueblo de Cataluña, la pasión por la mecánica tomó forma en las manos de Joan Crous. En su pequeño taller casero, y utilizando incluso el horno de casa para modelar el acero, creó un velocípedo único: el JOACRO. Joan no se conformó con los diseños clásicos (de rueda alta y pedales fijos). Con un espíritu totalmente innovador, diseñó un sistema revolucionario para la época que permitía al piñón girar libre al dejar de pedalear, además de incorporar frenos de tambor. Sin saberlo, estaba forjando el ADN de nuestra marca.
Décadas más tarde, su nieto, Roger Tuneu Crous, recogió este legado. Fascinado por las invenciones del abuelo, en 2012 Roger inició su propio proyecto de bicicletas con tres amigos, justo en su mejor momento deportivo: acababa de ganar la liga española de MTBO y estaba clasificado para los Mundiales.
Pero el 30 de junio de aquel año, todo se detuvo. Un grave accidente entrenando cerca de casa le provocó un traumatismo craneoencefálico severo (tratado en el Instituto Guttmann). El pronóstico médico fue demoledor: no podría volver a montar en bicicleta. El proyecto profesional se desvanecía.
Roger decidió borrar la palabra "imposible" de su diccionario. Cuando recuperó el habla, hizo una promesa: no solo volvería a pedalear, sino que correría la Titan Desert, una de las carreras más duras del mundo. Y lo hizo. En mayo de 2017, cinco años después del accidente, cruzaba la línea de meta en el desierto y demostraba que el motor humano es imparable. Era el momento de retomar la misión del abuelo.
En 2018, buscando inspiración, Roger se refugió en la Vall Ferrera. Rodeado por la exigencia y la belleza de los Pirineos, concibió la idea de crear bicicletas de montaña salvajes, pensadas para los bikers más inconformistas. De vuelta a su taller, en la vertiente oeste del Montseny, la idea se materializó.
Había nacido PYRMON. Un nombre que une nuestras dos almas: PYRenees (el lugar donde nos inspiramos y nacemos) y MONtseny (el territorio donde trabajamos y fabricamos).
El año 2026 marca un nuevo capítulo en nuestra historia. La entrada de Aniol Font al proyecto ha sido el engranaje perfecto para dar un nuevo impulso a PYRMON. Juntos, seguimos evolucionando para ofrecer bicicletas de alta calidad, fieles al espíritu innovador de Joan Crous y a la resiliencia inquebrantable de Roger.
Fabricar bicicletas que llevan el territorio catalán grabado, en cada ángulo de geometría y en cada decisión de material. No queremos ser los más grandes, queremos ser los más auténticos.
Cada bici que sale del taller es una declaración: el origen sí que importa. El ritmo del fabricante tiene que estar alineado con el del ciclista.
Ser la referencia de bicicletas, reconocida por ciclistas que valoran el origen sobre la escala, los detalles sobre el marketing, y la historia sobre la especificación.
No queremos competir con las grandes marcas en volumen. Queremos competir con ellas en lo que ellas no pueden ofrecer: una bici hecha en casa, con nombre e identidad propia.
Cada modelo lleva el nombre de una montaña catalana. Cada decisión tiene el territorio como referente. Somos de aquí y eso es parte del producto.
No vendemos una historia. Somos la historia. El taller es real, los constructores son reales y las bicis salen de un pueblo concreto de Osona.
Geometrías estudiadas, materiales escogidos uno a uno, tolerancias ajustadas. Cada milímetro importa y cada componente tiene un porqué.
Joan Crous construye el JOACRO en el taller casero, usando el horno de casa para modelar el acero. Piñón libre y frenos de tambor en una época en que nadie se lo planteaba. El ADN de PYRMON empieza aquí.
Roger Tuneu Crous, nieto de Joan, inicia su primer proyecto de bicicletas con tres amigos. El 30 de junio sufre un accidente grave entrenando: traumatismo craneoencefálico severo. El pronóstico es que no podrá volver a montar en bici.
Cinco años después del accidente, Roger cruza la línea de meta de la Titan Desert. La promesa que se hizo al recuperar el habla, cumplida. Es el momento de retomar la misión del abuelo.
Refugiado en la Vall Ferrera, Roger imagina bicicletas salvajes para los bikers más inconformistas. De vuelta al taller, en la vertiente oeste del Montseny, nace la marca: PYRenees + MONtseny.
La entrada de Aniol Font da un nuevo impulso a PYRMON. El 24 de junio presentamos la Canigó, la primera gravel de la casa, pensada para quienes van más allá de la carretera.
Hablemos. Cada bicicleta nace de una conversación entre el ciclista y el taller.
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